La conciencia plena (mindfulness) y la reducción de estrés
Conciencia plena es una denominación extraña para casi todos nosotros y por lo tanto precisa una introducción para entender de qué se trata. Proviene de un término sánscrito, sattí, y en inglés se traduce como mindfulness, es decir, “mente llena”, pero no llena de ideas, ni de deseos o miedos, sino llena de experiencias de ese momento. Veamos primero su opuesto que nos resultará más familiar.Lo contrario de la conciencia plena sería el piloto automático. Supongamos que una persona va por la calle de vuelta a casa absorbida por los problemas de su trabajo. Esta persona pone una especie de piloto automático en su cuerpo que le permite desplazarse con seguridad, sin chocar con los peatones, ni ser atropellado, mientras su mente sigue en la oficina, recordando, proyectando o planificando. Esa actitud de desconectar de las experiencias rutinarias para ocupar la mente en otras cuestiones sería lo opuesto a la conciencia plena.
Cuando una persona que practica conciencia plena camina, atiende a lo que ocurre en su cuerpo y en el entorno. Desde notar las sensaciones al caminar, sentir los colores, olores y el aire alrededor, hasta fijarse en los detalles del entorno. Camina con conciencia sobre el hecho de desplazarse, como alguien que está en un país exótico, que presta toda su atención a lo que está ocurriendo a medida que está ocurriendo.
Qué duda cabe de que la capacidad de pensar nos permite usar el piloto automático con facilidad. Además, parece que esta posibilidad, en un mundo donde el tiempo es un bien escaso, sea ciertamente útil y ventajosa. Pero, como muchas funciones de la mente, si se utiliza con demasiada frecuencia, tiene un coste que se presenta en dos vertientes. La primera es que perdemos conexión con la realidad, lo que puede llevar a tener accidentes, por ir despistado, o a perder oportunidades. La segunda desventaja es que esta actitud mantiene al sistema nervioso siempre a pleno rendimiento, ya que nunca se relaja, lo que tiene algunas implicaciones para la salud mental.
Puesto que el estrés tiende a centrarnos obsesivamente en las amenazas, o, si se quiere, en las preocupaciones, este estado mental fomenta la utilización del piloto automático, manteniendo la mente siempre ocupada en resolver la causa del estrés. Por tanto, nuestra primera herramienta para reducir el estrés consiste en evitar este mecanismo de piloto automático y aprender a hacer una pausa, para dejar el problema llevando la mente al momento presente. Desarrollar conciencia plena nos llevará a reducir el estrés.
El desarrollo de conciencia plena requiere un entrenamiento gradual, que permita ir entrenando esta habilidad como quien aprende a tocar un instrumento o a practicar un deporte.
Andrés Martín Asuero
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